SE ME VA LA OLLA

Mi amiga Pequillas me envía un email que dice: “Éste es un video que muestra a un hombre sin hogar que vive en las calles de Santa Bárbara (California, USA) con sus mascotas. Todos los días está en la calle State, y la gente le da dinero por sacarles fotos. Los animales están bien alimentados y son muy mansos y sociables. Son una familia. El hombre cuenta que una vez alguien le ofreció U$S 20 si lo dejaba sacar una foto a sus mascotas y, desde ese momento, los 4 “trabajan” en la calle demostrando al mundo que es posible que seres que históricamente fueron vistos como enemigos, vivan juntos en armonía. El alcalde de Santa Bárbara filmó este video y se lo envió a sus amigos y contactos como saludo de Navidad. Toda una lección de tolerancia. No dejes de verlo”.

Normalmente, no hago caso de mensajes con presentaciones ni cadenas pero, viniendo de ella, lo abro y… ¡se me va la olla a mis “cociditos” mentales más que a los de los fogones!. Así que, sin poderlo remediar, me entra el ansía por escribir y compartirlo aquí. Si no tienes tiempo ni ganas de inhalar el humos de mis pensamientos, puedes limitarte a ver el vídeo. Si, en cambio, te apetece arriesgarte a “atrapar mi olla”, rebosada y disparada tanta sequía puedes seguir con el borboteo soguiente:

– Lo primero que me sobreviene es lo valioso del ejemplo de este pícaro por demostrar que se puede uno acomodar armónicamente a todas las circunstancias que nos tocan vivir. ¡Por parte de los cuatro, en realidad!. ¡Cómo han sabido buscarse las lentejas!. Me maravilla la valentía y la inteligencia del arte del  vivir con poco pero haciéndolo, exactamente, de la forma que te da la gana. Y yo, aquí, arrellenada en mi comidad y aparente seguridad, tan temerosa de un posible despido y sus consecuencias. Y todos lamentándonos sin buscar otras alternativas al “orden” establecidos. Y todos cayendo en los miedos, las peleas y separaciones políticas que nos tienden. Dejándonos atrapar por los cepos y fuegos de los que nos mal mandan. ¡Olé por el humano amaestrador!. Menudo alarde de ingenio ha tenido. Porque sacará sus buenos dólares y se reirá de los que le vayan con milongas de crisis, revindicaciones nacionalistas y pesares de colegios e hipotecas. Y, encima, no tendrá que soportar malhumores familiares. Una familia ideal que por el mero hecho de existir y estar juntos ya les procura el sustento. Su núcleo de apegos es sencillo y natural.  Es un héroe que al resto de la humanidad nos deja boquiabierto. Nos fascina ese ejercicio de convivencia con las fieras, siempre nos ha atraído.

– Pero, ¿por qué? Me he preguntado al verlo. ¿Sólo por esa demostración (a la que no tardó en sacarle partido el avispado politico de turno) de tolerancia y buena convivencia?. ¿Por qué incluso ahora, en este siglo de tecnología y robots nos sigue haciendo más ilusión agacharnos para retratarnos con esos simples y cotidianos seres bien avenidos que con una fiel reproducción de R2P2?. Algo más tiene que haber.

La gente más leída y sabia  – investigadores, antropólogos, etólogos,…- han buscado infinitas explicaciones sesudas sobre el tema.  De lecturas como “Bueno para comer” (Marvin Harris), aderezadas con pinceladas de aquí y allá, mi cabeza bulle troceando que el primero que domesticó a los antecesores de gallinas, caballos, búfalos, cabras, ovejas y canes logró facilitar y alargar la vida de la humanidad entera.

Desencadenó el abandono progresivo de la dura vida del nómada, esa dependencia exclusiva y feroz de la recolección fortuita de frutos y caza por sus propias lanzas. Asumiendo infinitos riesgos. Ese estar permanentemente expuesto a morir despeñado, desgarrado, embestido. Esa cruel presencia de la muerte por inanición.

 Logró tener alimentos a su antojo (dentro de al carestía y de un orden tribal, claro, que el descontrol alocado y el no prever más allá de la inmediatez ha sido cosa de los humanos recientes). Logró producir e idear formas para conservar leche, huevos y carne teniéndolos a mano cuando las necesitase. Consiguió aprovechar no sólo los productos procedentes de la caza para abrigarse, fabricar nuevas y sofisticadas armas y embellecerse si no que obtuvo más posibilidades gracias a la disponibilidad continua de astas, lanas, plumas y pieles. Se apropió de la fuerza y capacidades de los animales. Facilitó tener impulsos nuevos y poderosos para mover norias y molinos, trillar, arar y acarrear. Pudo sacar y aprovechar aguas de acuíferos y torrentes. Se apropió del calor animal para guarecerse del frío, manteniendo los establos y pesebres al lado o bajo las casas que dejaron de ser chozas frágiles. Un mundo de ingeniería, arquitectura y arte surgió. Tuvimos tiempo para pintar, cantar, tallar, recrearnos y reír. Pudimos tener tiempo para pensar, buscarle nuevos rendimientos al fuego, amaestrarlo y cocinar. Logramos espacios seguros donde retozar y amarnos, para contarnos historias y enseñar.

 La sed, el hambre, la devastación y la barbarie continuaron (como continúan hoy en día porque unos pocos se yerguen por encima del resto apropiándose del bien común sin efectuar un reparto justo. Basta con asomarse a las colas de los comedores caritativos en cualquier ciudad de Grecia, Italia, España o Portugal). Las hecatombes, crisis convulsas y las penurias no desaparecieron porque vivir es exponerse a las inclemencias y caprichos meteorológicos, a las reacciones desmesuradas y devenires de la Madre Naturaleza  y del propio proceso vital que nos conduce a la enfermedad y al desgaste.  La desaparición de tribus enteras, la amargura de generaciones asoladas por genocidios, enfrentamientos y guerras no acabó, más bien se estimuló porque de la abundancia y el miedo a perderla, sale el deseo y la codicia. Porque también fue el germen del comerciar, del tener o no tener y del deber contributivo al soberano o al usurero de turno.

Pero los primeros que descubrieron su capacidad para convivir con animales, convirtiéndolos en compañía fueron héroes que nos hicieron lo que somos. Nuestro cerebro se nutrió mejor, fue capaz de generar nuevos procesos de pensamiento e ideas, aumentando de tamaño. Produciendo nuevas conexiones denditrícas y más capacidades y competencias para sobrevivir y crear futuro. Se revolucionó la vida conocida y trajo la evolución.

Si conquistas a la animalidad, se presupone que eres capaz de comerte el mundo. Por eso siguen teniendo éxito los números de domadores circenses, los zoológicos y parques acuáticos donde los pobres animales viven haciendo “monerías”. Nos creemos Noés salvadores, como aludirían también los creyentes.
Y eso es lo que valoramos, lo que resuena en nuestro cerebro cuando vemos y se nos cae la baba con los “encantadores de perros, pulgas y demás seres”. Por eso están teniendo tanto éxito últimamente películas, documentales y series televisivas sobre el tema. Nos ayudan a recuperar ese don.

Normal que estemos dispuestos a pagarle unos céntimos a ese superviviente nato. No sólo es un instante de tiempo congelado, lo que atrapamos con cámaras y móviles al hacernos una fotico con los bichos. Demostramos al mundo entero que somos parte de esa saga de vencedores. Por mucho asquito que nos diese el ratón si apareciese en nuestra cocina. Deseamos aparentar que somos ese humano superior a las bestias.

Y éste es un genial ejemplo:
“El hombre que susurraba a perros, gatos y ratones”.
¡Qué gusto da ver cómo el perro protege y limpia al ratón, cómo éste busca cobijo bajo el gato en otro momento y, sobre todo, me encanta el momentazo en el que el gato lame al ratón y él, todo despatarrado, se va escurriendo!. ¡Qué buenas vitaminas para el vivir!.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en MIS COCIDITOS y etiquetada , , , , , , , , , , . Guarda el enlace permanente.

7 respuestas a SE ME VA LA OLLA

  1. rfundora dijo:

    Interesante y real

  2. Liacice dijo:

    ¿Alguien puede explicarme cómo quitar el anuncio de esa telefonía que sin permiso se ha instalado bajo los comentarios?. NO me gusta la idea de que aparezca pero claro, en realidad, el sitio no es mío sino de WordPress. Y ellos, tal vez, hayan dado permiso… No sé

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s