DOS PLACERES BIEN UNIDOS: SEXO Y COCINA

Hace ya unos días, reinserté en este cajetín la entrada sobre la relación entre estómagos y formas de amar que nos proponían desde La Marea. A partir de ahí, como ocurre a menudo, las coincidencias se concatenan y me van llegando mensajes, fotos, ideas, que se pegan alrededor del eje central de un discurso que no me abandona. A Rebeca, la maestra bloguera (lo uso con más alegría, ahora que ya está avalado por la RAE el término) le dejé un comentario intentando expresar que esa obligación que recaía sobre las mujeres -la de agradar al varón desde los fogones- está extendídisima. No sólo era en su Cuba natal donde se aleccionaba a las niñas a aprender a esmerarse en la cocina.

En la cultura tradicional española y, me atrevería a decir que en cualquier cultura,  aunque el mérito de las Estrellas, los Soles y las vanaglorias sean siempre para los reputados cocinerOs, (con O mayúscula de señOr), chefs, restauradores (o como tengan a bien nombrarse), en la realidad del día a día, los quebraderos de cabeza sobre el “¿qué pongo mañana en la mesa?” recaen sobre las féminas.

-Un inciso respecto a los laures: hay alguna honrosa excepción como las de Elena Arzak, Carmé Ruscadella y alguna más, pero sobran dedos de las manos para contarlas frente al nutrido grupo de hombres laureados-.

Son las mujeres a las que se les alecciona sobre lo importante que es cocinar bien para poder conquistar, ganar y no perder al marido gracias a los embrujos de salsas, recetas secretas trasmitidas de madres a hijas, flitros y asados. Y así nos lo cantaba el grupo oscense  “Los Mestizos”, allá por los noventa:

O así era. ¡Qué los tiempos han cambiado y, a juzgar por las estadísticas sobre el crecimiento de las ventas de comida rápida (sorprendentemente, incluso ahora con la crisis y el ahogo económico) hemos dicho “bye, bye” a la reputada y patrimoniada Dieta Mediterránea sustituyéndola por la adopción de comida preparada. El hecho de tener que trabajar a jornada completa los dos miembros de la pareja -para poder seguir con el ritmo de consumo frenético e hipotecado- ha tenido implicaciones incluso en la forma en la que compramos, comemos y diseñamos nuestras rutinas cotidinas.

No tenemos tiempo, ni hombres ni mujeres,  para comprar productos perecederos que no sabemos si vamos a  poder consumir y que se pudrirán en la nevera si las condiciones de trabajo se nos cambian día a día sin previo aviso, si los trayectos “in itinere” se nos alargan por las obras faraónicas de puentes y tranvías, si hayq eu lelvar a los niños a actividades extraescolar, asistir a reuniones, … Todo ello implica un cambio hacia consumos de comida preparada y empaquetada, a precalentar en el microondas sin más. Y como todo tiene género y la doble jornada existe sobre todo para las mujeres (hasta el simple hecho de comprar las verduras, lavarlas, trocearlas, aliñarlas, recae sobre la mujer, principalmente) las mujeres nos hemos ido espabilando y aceptando gustosas los cacareados alimentos de “cuarta generación y los de quinta gama”. Resultado: AQUÍ LOS REFRANES DE NUESTRAS ABUELAS, NOS LOS PASAMOS POR EL FORRO Y YA NO COCINA NADIE.

Es una exageración, claro está, que para las festividades, los días de domingo, los concursos de tapas de la Urbanización, los agápes para impresionar al futuro suegro, … todos y todas tenemos reservado un amplío surtido de recetas estrella de las que nunca nos fallan, de las que enamoran, de las que acallan rumorología. ¡Exactamente igual que hacía mi padre los domingos: su escudella catalana o su paella y, venga, a ponerse medallas!. Las judías verdes de diario de mi madre… ¡sin pena ni gloria!. Ahora, los y las que aún pueden porque aún trabajan (¡qué ya es mucho imaginar!) se libran hasta de eso: ¡Bendito San Comedor Escolar!, panacea de los padres estresados. y, en las cenas… -¡algo rápidito, que no protesten, por favor, que no tengo ganas de jarana buen gas traigo del curro y del super!. ¡Alá, el pescado para mañana!. Cangreburger y a la cama!- un día tras otro.

Son cambios de costumbres (¡qué igual habrán de regresar por imperativo económico! porque las becas de comedor no van a alcanzar este curso 2012/2013 salvo para unos pocos), cambios de ritmos, de estereotipos. Hay más que han variado, de hecho, a Rebeca le contaba el recuerdo de otra norma no escrita que recaía sobre las mujeres. El de que si comías por la calle, te quedabas soltera. Los niños y jóvenes podían merendar jugando; las niñas, en cambio, a su hora, lo justo (los mejores bocados para el varón) y en cerrado. No fueses a pasar por glotona y…¡no hubiese quién te quisiese alimentar por aquello del “más vale comprarle un traje que invitarla a cenar”. Eso también, afortunadamente, ha desaparecido o, la menos yo, hace años que no lo escucho y veo sin parar a personas que se despachan en cualquier lugar, de cualquier forma, un bocata, una bolsa de patatas, una ensalada enlatada… (mi recuerdo más sorprendente de esto es en el vestuario del gimnasio al que acudía: dependientas de grandes almacenes engullendo a toda velocidad ensaladas California, listas para llevar). Yo misma, confieso, he desayunadao por la calle o en el coche aprovechando la pausa del semáforo, en alguna ocasión. ¡Y, por supuesto, frente a la tv o el ordenador si me falta la compañía!. Las series y películas van calando y lo que antes estaba mal visto, ahora es normalidad absoluta. Por muy mala cosa que sea para la salud física, social y mental, ¡qué lo es!.

Lo que se mantiene, creo, es que las grandes conquistas amorosas conllevan invitaciones a cenar. Y si es en casa de uno/a,  mejor. Aún pasamos la prueba de ser el anfitrión que preparé algo sabrosón, tras empollarse el manual de afrodisíacoas de moda.  Algo de esa costumbre ancestral debe seguir en nuestras maneras. ¿O estoy tan desfasada que tampoco se lleva?. Hemos cambiado, ahora, queremos también pagar en las cenas en restaurantes -las mujeres no somos unas mantenidas y nos gusta sentir el poder de agasajar- y los trajes nos los compramos nosotras -sin esperar a regalos- y el amado puede ser amada. Pero aunque hay cosas que cambian, ¡otras quedan!. Y ésta de cocinar manjares de efectos libidinosos, es una de ellas. ¡Hace años, caí y compré con emoción el libro “Afrodita” de Isabel Allende!. Y alguna receta cayó. Sin demasiado éxito, me temo porque no lo recuerdo. Deberé recuperar el libro y poner en práctica ahora alguna…

¡Pero no sólo de cebar a la pareja trata el libro ni en eso se basa el amor!. No se nutre sólo de sexo. Eso tampoco. Se trata de combinar ambas pasiones. Junto con otras como cultivar aficiones en común (como la de viajar, ¡de eso sabes tu mucho!). ¿Recuerdas la famosa escena de “Nueve semanas y media”?. ¡Fresas con la venda en los ojos!. Besos y lujuria junto a la nevera…¡Nada mejor!. Era una tierna adolescente pero aún están vivas ciertas imágenes de esa película que tan buena muestra de juegos erótico- gastronómicos sigue siendo. Todo es cuestión de probar, de jugar.  Sólo hay que recordar que…

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12 respuestas a DOS PLACERES BIEN UNIDOS: SEXO Y COCINA

  1. Cecilia tienes toda la razón, pero claro cuando se generaliza, yo que estoy fuera de esa norma, me siento herido. Je. pero solo un poco, que se que la verdad mayoritaria es lo que tu dices.
    Supongo que has leido, “Como agua para chocolate”, libro que mezcla cocina y sexo, o así lo recuerdo, que hace mucho que lo leí y la memoria flaquea.
    Un beso.

    • Liacice dijo:

      ¡Me encanta que seas uno de los poderosos hombres que están fuera de mis generalizaciones y siento tu herida pero sé que es pequeña y sanará pronto!. Afortunadamente, hay muchísimos hombres que han comprendido que la vida es cosa de dos y no permiten que las dobles jornadas sean exclusivas de ellas. Haberlos, haylos y yo conozco a muchos. Igual que conozco parejas de dos hombres o de dos mujeres (e incluso, convivencias sin que medie el sexo sino otros lazos) en los cuales sólo es uno de los miembros sobre el que se carga la pesadilla del día a día. Injusticias, desigualdades así acaban pasando factura y desgastan brutalmente hasta aniquilar la relación, como bien nos cuentas tú en muchas de tus entradas. La cara dura, el pretender tener “servicio gratis y,, además, agradecido” no es exclusivo de los hombres pero sí que es aún, tristemente, mayoritario y, ahora, con la crisis y sus efectos colaterales, aspectos sociales como éste no van más que a recrudecerse si nos descuidamos.
      “Como agua para chocolate” fue una de mis novelas favoritas durante largo tiempo. Me hice fan de Laura Esquivel e incluso probé sus recetas con pétalos de rosas. Pasión mejicana en su estado más sublime. Me encandiló luego con otro de sus libros: “La ley del amor”. Una historia a través del tiempo, extraña, original, que incluye escenas narradas como ilustración y una banda sonora para ir escuchando a la par. El relato fracasa en algunos aspectos y, tal vez por eso, no tuvo tanto éxito pero sigue siendo una apuesta multidisciplinar diferente con la que pocos se han atrevido.

      • Estoy de acuerdo contigo en “La ley del amor” no supo hacer redonda la historia, el libro era muy original, con la música incluida. A mi parecer se enredo en una fantasía final que hizo demasiado rara la historia a la hora de acabarla. Pero en general me gustó.

      • Liacice dijo:

        Aún tarareo “San Miguel, arcángel, santito”…Ja, ja. Aunque el sabor que me dejó el libro tras su lectura fue agridulce, tirando más al “agri”, algo debió de impactarme cuando han pasado tantos años y aún resuena en mi delabazado cerebro. Más de lo que pensé. Iré probando platos de “Como agua ” y otras novelas y lo contaré. es algo qeu tengo pendiente. Un beso

  2. rfundora dijo:

    Tienes razon y me llama la atencion igualmente que los chef famosos mayoritariamente son hombres, no se si hay discriminacion o es que quizas a las mujeres no les gusta estudiar una carrera que es parte de su vida diaria. Casualmente la semana pasada pedi en la biblioteca el libro Afrodita y lo empezare a leer a ver si de verdad es tan bueno como dicen. Te cuento que he observado que aqui en USA ha aumentado la la obesidad ya que las personas solo piensan en comer cualquier cosa sin importarle si son saludables o no, pero ha disminuido el sexo. En las noticias dan estadisticas y salen referencias a que el estres y el alcohol han mermado la frecuencia de las relaciones. “Se ha desatado una epidemia” jiji. Me encanto el mensaje final de la muñequita y en Cuba al que “no lo hace rico” se le dije “mala hoja”. No se de donde sacaron esa frase, dejemoslo como tarea pendiente a investigar. Besos y gracias una vez mas por mencionarme (me han llegado nuevos amigos gracias a tu mencion). 🙂

    • Liacice dijo:

      Un placer, Rebeca, sólo fue (y es) un placer referirme a esa entrada, a tu blog. Me ha hecho pensar…¡y eso es mucho!. Y me alegro de que se animen a entrar. Por otra parte, estoy convencida de que el hecho de que haya más grandes cocinerOs no es sino otra muestra de la preponderancia de género, de supremacia masculina. No es culpa de ellos, no digo eso. La gloria para elq eu investiga, para el qeu se la trabaja, para elq eu se sabe vender,… Es justo que sus esfuerzos se vean recompensados. Pero la sociedad está organizada así y va a llevar siglos y esfuerzos vencer las barreras que arrinconan a las mujeres a puestos subalternos. Fijo que en esas cocinas famosas donde los hombres gobiernan, las que llevan gran parte del peso son mujeres. Pero seguro, también, que los que pasan las duras selecciones para hacer las prácticas en las grandes cocinas del mundo, a los que se les ofrece la oportunidad de “aprender” con la cocina en directo del Rey de turno, son hombres. Los que pueden pedir permisos para asisitir a Congresos, Ferias, … son los hombres, etcétera, etcétera,…
      En cuanto a la relación entre Obesidad y Sexo: INNEGABLE. A más kilos menos líbido. ¡Bien me lo dice mi propia vivencia!. ¡Otra razón más para regresar a la dieta!. Pero…¡será ya en septiembre!.

  3. Albertobé dijo:

    ¿Voy a tener que ser yo el primero en comentar? 😀 😀 😀
    Lo primero: enhorabuena por tu entrada: como la buena cocina, elaborada y deliciosa. Como siempre.
    Sólo añadir una cosa: se dice que a un hombre se le conquista por el estómago. Mentira. A quien se le conquista por el estómago es a la mujer. Ponte a cocinar de una puñetera vez, macho, y verás que cambio. Me creo en condiciones que afirmar que uno de los mejores afrodisíacos que puede utilizar un hombre no es un ingrediente en un plato, ni un alimento o fruta o cosas de esas, ni un aroma, ni nada de eso. El mejor afrodisíaco es un delantal. Con o sin nada debajo, eso queda a la elección del consumidor (o consumidora) 😀 😀 :D. Y por extensión, unos guantes de cocina, un plumero, la fregona… Y evidentemente deben ser utilizados, si no, no resulta. Y cuanto más se utilicen, mejor.

    • Liacice dijo:

      ¡Plas, plas, plas, plas, plas, plas, plas, ….!. LLenaría de aplausos el cajetín entero, Bé. ¡Cuánta razón en cada una de las palabras con las que has completado mi visión!. Necesitaba la visión de un hombre sensato que entendiese y expusiese esa realidad que también existe. Que se atreviese a explicar que se puede seguir siendo el GranMAchoAlfa, -es más: ES LA ÚNICA FORMA DE SERLO-, compartiendo las rutinas y quehaceres domésticos. Porque, además de que ayuda a estar descansados ambos, relajados, felices, satisfechos, preparados para el disfrute carnal en vez de agotados y escurridos si se lleva el peso a solas; lo mejor es… ¡QUÉ “NOS PONE”!. No puedo estar más de acuerdo y agradecida por tu afortunada aportación. y la visión de una desnudez tras el mandil…¡no tiene desperdicio alguno!

  4. Estupendo tu artículo cocina-romanticismo. ¿Quién no recuerda aquella estupenda película? ¿quién no ha leído Afrodita? pero, como tú bien dices las cosas cambian y no hay quien pueda combinar buena cocina, trabajo, niños, sexo y demás exigencias diarias.
    En mi caso es otra cosa, estoy jubilada y puedo hacer lo que me venga en gana… con permiso de mis nietos, claro.

    • Liacice dijo:

      Y sin su permiso, Mercedes, que lo de ejercer de superabuela también tiene mucha miga y puede dar para más de una entrada (de hecho para más de un libro ya ha dado, inculida su traslación a la tv en formato serie noña, con Rosa María Sardá haciendo de Rosa Regás). Gracias por tus ánimos y por el resto de tu comentario.

  5. Pequillas dijo:

    Me gustaría echar una lanza a favor de los hombres, porque realmente no todos son los típicos machitos ibéricos que esperan sentados en el sofá. Cierto es que todavia queda mucho pero no nos olvidemos que muchas mujeres son réplicas de esa imagen que tanto criticamos. Por suerte o por desgracia a mi me ha tocado convivir con alguna de ellas.Y sinceramente es “como vivir con un hombre”. No te falta nada, te tratan bien, pero…… a veces la imagen que reflejaba era la de mi madre, igualita que ella. Llegar de una escursión, viaje,…. y a preparar, recoger, hacer y deshacer mientras que la otra persona está cansada o se dedica a otros menesteres que todavia no se muy bien que hacian, la verdad.
    Auténticos desastres a la hora de preparar comidas, viajes, gestión de ropas, limpieza de la casa, …..En fin que hay muchos pero también muchas.
    Y encima ahora no solo tenemos que saber cocinar sino que ademas tenemos que ser buenas amantes…………otra presión más para todos. Ellos porque tienen que dar la talla y ser muy viriles al mismo tiempo que tiernos y nosotras porque tenemos que ser sensuales, delicadas a la vez que malabaristas sobre la cama.

    • Liacice dijo:

      ¡Malabaristas, artistas y gimnastas!.Todo junto. Y, por supuesto, cociner@s. Ja, ja. No sé si porque es verano, porque la crisis no permite novedades o porqué pero cada vez que me da por asomarme a la pantalla, -¡menos mal que cada vez es menos frecuente!-, lo que encuentro es un “Callejeros cualquiera” tratando el tema del sexo en grupo, sadomaso, etc. y como dices…¡más presión! se te añade si te dejas. En fin, nosotras a lo nuestro, a dsifrutar ahora de todo lo bueno que tenemos, ¿no te parece?. Un beso enorme

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