COCIENDO AUSENCIAS

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– Tenía tanto que darte, tantas cosas que contarte, tenía tanto amor guardado para ti- eso cantaba Nena Daconte-.
Y esas machaconas estrofas vuelven a perseguirme en esta noche oscura. No cesan.
– Tanto, tanto, tantísimo arrebatado de cuajo.

A mí, – y a ti, seguro- esta voz, este estilo me dice poco. Más bien nada. Pero esas palabras se ajustan, como las uvas al queso, a lo que sigo sintiendo.
-¡Tenía -teníamos- tanto que darte!. ¡Y hubiésemos seguido recibiendo tanto!-
¿Quién me explica, a lo facilito, para que yo lo entienda?. -¿Quién me recuerda que somos finitos, moléculas esenciales, trocitos de Cosmos y que a él debemos volver?. Tú iniciaste ese retorno antes, mucho antes de lo esperado.
-Normal, eras espíritu astral-. Directa a la Osa Mayor, a Venus, las constelaciones te esperaban para jugar con tu tirachinas. Pero nuestros juegos se han quedado sin brillo, se han resistido de tan terrestres.
TANTO, TANTO…

Brindamos por ella, escuchamos a los Talkings Heads y a Silvio, nos la imaginamos corriendo entre nubes detrás de Floppy y Bilbo. Pensamos en las recetas sabrosas, porque a ella le habría gustado que la recordásemos así: celebrando comidas juntas, encontrándonos delante de un buena mesa, tranquila, o con uno de los miles de cafés que le gustaron tanto -a antes de pasarse al mate-, preparamos los tirachinas y metemos un bocadillo de atún (con el pan amb tumaca, que para eso pasaste tantos años en Barna) con anchoas y pimiento -su preferido- en la cartera para ir en busca de unicornios azules. Heaven. Junio. Tú.

Pero, con empecinamiento propio de necios, me fuerzo a romper mi hielo escribiendo sobre lo que más me ronda estos días. Que no son merengues, ni ostras, ni azafranes. Si no bocadillos de atún. Y es que me veo cortando una barra de pan crujiente, de la Tahona de San José -ésa en la que trabajaste y tanto nombran en la radio gracias a ser el hermano de Carbonell-. Me imagino empapándolo en tumaca -aunque no sea la estación y yo vaya de Slow: ¡me saltó los principios que estoy soñando!- sobre el que, con delicadeza, vierto una lata de prieta carne de pescado azul. Me visualizo añadiéndole una anchoa reluciente y, cómo aún tengo alcaparrás, las agrego a discrección, en plan licencia de recreadora porque -¡maldita sea mi memoria!- ya no recuerdo si te gustaban-. Y, tras ello, como en una danza de sabidos movimientos, casi, casi, me puedo sentir apretando el conjunto -amorosamente, eso sí- para dejar caer el líquido sobrante, y acabar envolviéndolo en papel absorbente. En eso pienso. En los bocadillos preferidos de Pi. Pienso en Pi. Pienso en ella. Que habría cumplido años el segundo día del año. Pienso en lo bien que cocinaba. En los miles de cafés que bebío antes de pasarse al mate. Pienso en sus fabadas, en sus salomenes al horno con costra de mayones, babeo pensando en sus brasas dispuestas eficazmente para asarlo todo en un día de campo, me relamo imaginando las verduras y quesos que preparaba para las “racletadas” pero -más que en ningún otro manjar- pienso en esos bocadillos que le permitían escaparse a perseguir estrellas, a lanzar chinas al agua y robar pajas para el arco. En esos largos paseos  con Floppy y Bilbo, … en los bocadillos que le hacían volar en busca de unicornios o le permitían cuidar el Terreno con esmero. Esto, sólo de esto puedo escribir -en vez de en el libro, aquí- mientras oigo a Silvio y bailo con los Talking Heads.

– ¡A tu salud!. Y a la nuestra y a la de tod@s !!!!!!!!!!!!!– Me lo como y te cuento un chiste de primero de parvulario: – Cómete el bocadillo de Atún y…                                        ¡Atún se quedó sin bocadillo!.

 

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19 respuestas a COCIENDO AUSENCIAS

    • Liacice dijo:

      Horrible sentir pero ella era bonita. Lo menos que podía ofrecerle era algo en consonancia. No estaré conforme si lo releo, no lo sentiré suficientemente perfecto. Y no sé si quiero tampoco que lo sea. Todo es extraño. Aún

  1. lakittywoo dijo:

    Que no nos queda otra que aprender a vivir con ello, que es bueno que la recuerdes, y lo haces todos los días, con cariño y alegría. Que echar de menos a alguien y hablar de él (ella) los mantiene vivos. Pasado mañana hace un mes que Olga se marchó y yo aún no puedo creerlo, pero empiezo a notarlo porque ya voy sintiendo de verdad su ausencia. Las bromas, sin ellas, son menos divertidas, ya no hay tanta chispa ni tanta rapidez en nuestras conversaciones, ya no hay quien relativice como ella lo hacía, con tanto humor y tanta inteligencia. Algo en mí ha cambiado. Le da a una la sensación de que se llevó un poco de una cuando ella se fue.
    Ánimo, Ceci, empiezas a ser mi debilidad. De tierna que eres, eres para comerte.
    Bocatas de atún… si es que al final lo más sencillo es lo esencial.

    • Liacice dijo:

      Todo puede ser sencillo. Lo hacemos complicado al dar dobleces y dobleces a nuestras emociones (más que en unas sesiones de papiroflexia) pero yo, al menos, no sé cómo salir de esas obtusas complicaciones. Me escondo para ahogar dolores. Me los trago. Todos. Éste en especial, el de las ausencias. El de la suya, sobre todo. Duele. Duele.
      Gracias. Sin tu sencilla manera de ofrecerte siempre, en cada frase de las que escribes, en cada canción, en cada imagen, no habría sido capaz de abrirme un poco hoy. No, no soy tan tierna ni tan abierta. Me falta mucho por recorrer: un trecho cuesta arriba, muy arduo. Y, llegaré hasta dónde pueda, con empeño, pero no sé si hasta la cima. Lo dudo. Aunque, tal vez, Pi tire un poco desde su privilegiada posición, ¿no?. Ella era fuerte, atrevida, era una KittyPipi, capaz de trepar a los árboles, de curar hormigas, de señalarte el cielo, de construir puentes, de hacer fuego, trucos y magias, era… ¡salvajemente humana y no me resisto a que sea, ahora, ángel etéreo!

  2. Makinay dijo:

    He cambiado mi Gravatars para enviártelo en forma de regalo, no es de atún, pero original si que es. Un abrazo.

    • Liacice dijo:

      ¡Me has hecho llorar y reir a la vez, Miguel Ángel!. Gracias. De todo corazón. Es precioso. Un detallazo tremendo. ¡Qué capacidad la de esculpir en tan poco espacio!. Me emociona que te hayas tomado tantas molestias. Un casabrazo liado, enredado.

  3. El recuerdo de los que no están y ya nunca estarán debe ser duro… Intento prepararme para cuando lleguen esos momentos, aunque seguro que el entrenamiento mental no sirve luego demasiado para jugar ese partido.
    Son solo las nueve de la mañana, pero ese bocadillo, ya me dio hambre.
    Un beso.

    • Liacice dijo:

      Es un trance horripilante. Es algo que te acogota tanto que te aniquila. Y da igual si lo intentas racionalizar, da igual si ya has pasado por ello antes porque nunca es igual, no es la misma persona la que se va, no eres la misma tú. Da igual si haces esfuerzos por prepararte, no lo intentes. Alégrate por haber pasado tanto tiempo sin sentirlo. Porque da igual si puedes prepararte porque la enfermedad ya lo anunciaba. Nunca se está preparado. Es un partido agotador.
      Yo sigo siendo una taruga que no puede reaccionar. Aún no he sido capaz de leer lo que he escrito esta mañana (y ya son las once de la noche). No sé si podré hacerlo. Seguro que siento la tentación de borrarlo. Tus desafectos, las sinceridades de otras personas en sus blogs, etc. han hecho que aflore en mí una valentía de la que pensé que no sería capaz. He ido dejando pinceladas en su honor muchas veces porque siempre está conmigo pero nunca tan evidente como hoy. Me da miedo haber abierto una espita que no pueda cerrar a mi antojo.
      Otro beso de regreso

  4. Pequillas dijo:

    Pondremos nuestras lágrimas de emoción en ese tirachinas, apuntaremos al cielo y sonrientes miraremos como le llegan todas juntas y, como el rocio de una mañana en el monte, acariciarán su carita para luego caer sobre nuestros recuerdos y regar de nuevo ese sentimiento que espero no se seque nunca.
    Fue mucho lo que nos enseñaste y mucho lo que te echamos en falta Pi.
    Sigues con nosotras, …

  5. tiemposcreativos dijo:

    :_)

  6. Me uno a tu sentir y al dolor que sientes por su ausencia. El dolor no termina, pero la ausencia se mitiga.
    Un abrazo, amiga.

  7. Rosa dijo:

    LLoro de emoción, ante el recuerdo, pero rio… un río de sonrisas, por todo lo vivido en su compañía y en la tuya. Te quiero, os quiero.

  8. Alejandro S. Blázquez y su exceso de autoestima. dijo:

    Te va a gustar esto:

    • Liacice dijo:

      ¡¡¡¡¡¡GRACIAS!!!!!. Una historia que es LA LECHE (¿chiste demasiado obvio?) con la música que necesito seguir oyendo y con emociones a raudales. Imposible que no me gustase…
      Un beso enorme, Alejandro

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