LIFARA SILENCIOSA

Hoy es otro día con nombre y apelllidos.  Hoy se celebra el 11º Día internacional de conciencia sobre el ruido. Interesante tema del que este año me enamoré aún más porque “el roce hace el cariño” y algo” nos rozamos” el  ruido y yo durante cuatro sábados paseantes en este invierno. Un romance corto pero intenso y original (hay pocas ciudades que tengan registrado su MAPA SONORO) mantenido gracias al empeño de Chuse, -quien desde Radio Tea Fm, idea proyectos tan insensatos como éste, pero tan necesarios-. Me aportó una gran riqueza de matices sobre el sonido y su ausencia (nunca completa) y me impuso un nuevo concepto del plano y del paisaje auditivo de la ciudad por la que transito.

Como muestra de ese afecto ganado, en su honor, hoy, he tenido una tarde en calma.  Sin tele, sin radio, sin voces. Y no concibo una forma mejor de pasar una tarde silenciosa que la de estar todas las horas de luz entre mis plantas. Mimándolas, revisándolas, abonándolas, quitando las hojas muertas, cazando caracoles (¡si me lo propongo, hay como para un rancho, lo juro!.

Esto de intentar llevar vida ecológica y no ponerles más que cebo de cerveza, supone no dar a basto para quitarlos uno a uno,  si no quiero permitirles acabar con los brotes recientes).

Hemos colocado una mesa de cultivo, ¡por fin!, plantando en ella tomateras de tres clases (cherrys, de Zaragoza y de tomate rosa) y  lechugas de dos (romana y de roble). En otros macetones y jardineras, hemos plantado berenjenas ralladas, pimientos rojos y verdes arrancando los apios y las acelgas, ya cada vez más devastados. Mientras los cardos se empeñana en resistir. Barrer, tragar polvo, repensar la estética, combinar alturas, tamaños y colores. ¡Una vorágine de actividad verde!.

    ¡Uf, tras tanto trajín, el cuerpo pide dos cosas: ducha y merienda! (o lifara, como se dice por aquí). Merienda/cena de verduras vitaminantes y mineralizantes con un poco de proteína desgrasada (pechuga de pollo, que para que sea menos “modorra” hemos adobado con aceite de sésamo y soja). Una brocheta silenciosa (nada de crujientes torreznos o patatas fritas, pan tostado, maiz o cualquier alimento que al masticarlo genere una ruidera que perturbe la paz del hortal).  Ensalada de escarola para acompañar (algo de ruido hacía de tan fresca, debo confesar) y agua clara (el vino prohibido en esta dieta de comedia intermitente). 

Frescor y sensación de quietud. Tarareo a Björk (aunque se sube a la parra en algunos momentos, en otros,  su voz susurrante y su “Zing Boom”,  me ha acompañado toda la tarde mientras practicaba mi “mano verde”)

Al fin y al cabo,  la vida es así: para entender el silencio, es necesario haber oído o pegado un grito antes.  Para tener un momento de paz y lucidez, es buena cosa haber sentido la locura y el ajetreo previo.  “Como enamorarse” – que narra ella. Como mi amor por el sonido que me hace desear el silencio  y viceversa.

¡FELIZ NOCHE  SILENTE -Y ENAMORADA-!

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19 respuestas a LIFARA SILENCIOSA

  1. !Ay, qué gracioso!!! Yo no sabía que existian “mapas sonoros”.
    El silencio es para mi una necesidad básica. Soy profesora de Infaltil de un macrocolegio. Intento nculcarle a is alumnos el valor de silencio y su poder sobre las cosas bien hechas. Es un pilar necesario para la concentración, la atención,etc. En casa siempre hay silencio, más allá del ruido que produce una ciudad o mi vecina que es bastante insoportable y chillona.

    Por cierto, otra de las grandes cosas que me atraen de tu blog es el fondo. Tengo verdadera pasión por las chuches.

    Besillos matutinos.

    • Liacice dijo:

      ¿Profe de infantil?. ¡Qué coincidencia y qué envidia sana!. Yo también soy maestrica de esa etapa (me gusta más ese término) aunque mi formación posterior y mi experiencia profesional ha ido derivando por otros derroteros y tan sólo ejercí de ello unos pocos años. Desde luego que es imprescindible curarte con silencio en el terreno personal tras pasarte las horas de trabajo rodeada de expresiones de júbilo, gritos, llantos, peleas, juegos estridentes y canciones. Tanto si es por una situación positiva como negativa, los niños son muy ruidosos. Es innegable. Y aún lo recuerdo. Pero a mí, me cuesta estar en silencio completo. Me acrecienta la sensación de encierro y de soledad. Siempre necesito tener música (aunque sea suave), o la radio con voces que considero ya “amigas”, para realizar las tareas cotidianas, para conciliar el sueño, etc. Y me calma más la voz humana que la melodía. Curioso, ¿no?. En broma, siempre le digo a mi madre que se sincere y confiese que me sacó de un bullicioso centro de adopción, porque es la única respuesta que se me ocurre para explicar el porqué me tranquiliza tanto escuchar voces y ruidos y , en cambio, me desvela el silencio. Ja, ja. Eso, o si creemos en la reencarnación -que no es el caso- en otra vida: viví en la India…
      Gracias por alabar la foto. Eres la primera persona que lo comenta. Me ha gustado proque yo le dí importancia, pensé mucho en qué colocar como fondo. Por variar, me he planteado cambiarla pero, al final, siempre la mantengo.
      No es que sea adicta a las gominolas pero la foto está tomada en el bar de un pueblo al que fuímos de excursión y me trae recuerdos felices. Pusé ésta y no otra de ese día porque tiene dos de los elementos representativos que quería que estuviesen presentes en el blog: comida y letras. Creo que me identifica bastante: algo dulcemente cotidiano, cercano como es la barra de un bar cualquiera que se convierte en la sede social del lugar, en un punto de encuentro, dónde se comentan las noticias, donde se dan cita, hay lugar para la curiosidad, el asombre y el interés por lo que acontece, se debate y polemiza, se disfruta de la gastronomía, se preparan y cuentan viajes,… No sé, para mí, esa imagen contiene todo eso. Igual…¡se me va la pinza! -como dicen ahora!. Je, je. Un beso (y disulpa por la respuesta tan laraga)

  2. david dijo:

    Uf! Vaya paz, muchacha. Yo necesitaría una cura silenciosa, pero mis nervios no sé si me lo permitirían. Excepto el detalle de la ausencia del vino (el mejor compañero del silencio y el amor), todo el menú parece un lujazo. Cuida esas verduritas y ellas harán lo mismo contigo.
    Un besico, silencioso claro

  3. Hola Cecilia, me gusta el silennnnciiooo.
    Estoy deseando tener una terraza para poner un huerto como tú, quizás el año que viene lo pueda conseguir.
    Una duda. Tengo la costumbre de que las palabras que desconozco las busco, y Lifara no la encontré. Me apareció “Alifara” que es merienda, ¿es lo mismo?.
    Buen día.

    • Liacice dijo:

      Te dejo el enlace a una página con vocabulario aragonés. Allí verás que lifara es un término usado en “las cinco villas” para indicar una merendola celebrativa:
      http://usuarios.multimania.es/sos_del_rey_catolico/sosl.html
      ¡Qué rico es nuestro idioma!. Yo desconocía “alifara”. Viene de la misma raiz ¿árabe?, seguro.
      Lo del huerto es una distracción más. La que más me gusta. Me ayuda a pensar a estar activa, a sentirme viva. Lo de menos es la producción (es obvio, ¿no?). En maceta todo se queda mini. ¡Veremos este año en la mesa!. Es la primera que voy a tener. Te lo recomiendo como terapia alternativa al “empantalle” del mundo virtual. Aunque tú ya sales a hacer fotos y otras muchas cosas, me parece. Si te apeteciese en serio, te puedo pasar bibliografía, enlaces e, incluso, algún libro sobre huertos en balcones y terrazas. Un beso

      • Es cierto, en la rae, http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=alifar aparece que la palabra proviene del árabe y que es utilizada en Aragón para designar lo de merienda, etc… Me da la sensación que luego el pueblo la transformo en el término que utilizáis habitualmente, perdiendo la a inicial 🙂
        Pues si que te pediré info sobre huertos en balcones y terraza, pero hasta el año próximo no dispondré de él, con lo que más adelante te daré la tabarra. Hago cualquier terapia, antes que ver en Tv cosas que no me interesan solo por estar pasando el rato…
        Las fotos me gustan, así puedo plasmar visualmente cosas que me gustan o me interesan, y como no sé pintar ni dibujar, la fase plástica se queda solo en eso, fotografiar je, je. Y además viajando encuentras cosas muy diferentes que aunque se quedan en la retina, es bonito tenerlo también guardado, sobre todo a sus gentes.
        Un beso.

  4. lakittywoo dijo:

    Porque yo en casa no puedo, y porque todavía no estoy preparada para intentarlo, pero aunque sí mimo mis plantas, al menos las de interior, con amor y esmero, me encantaría tener mi propio huerto. Tener un huerto es parte de mi infancia, la parte feliz, la que tengo que rescatar. Rebuscar entre las matas para encontrar los pimientos, escarbar para buscar las patatas, apartar lo verde a ver si los calabacines están en su punto, ver crecer las sandías… Es como descubrir los regalos de navidad.

    Por otro lado, ¿sabes? Hay un estudio sobre el ruido y la cristalización del agua super curioso. No sólo sobre la cristalización. Resulta que coges un vaso de agua, y dependiendo del tipo de música que pongas, las ondas sonoras hacen un tipo de dibujo u otro. Cuando lo dejas secar al ritmo de esa música, depende de ella, de la música, el dibujo cristalizado de los sedimentos en ese vaso de agua. Y resulta que el dibujo es muy estético dependiendo de la música que hayas usado, o sin pies ni cabeza. ¿No te parece alucinante? El mundo está muy loco, pero es realmente divertido.

    • Liacice dijo:

      ¡Hola!: siento tardar en contestarte, más cuando me ha encantado el comentario recordando ese mágico suceso de la cristalización, de la relación entre el sonido y el agua. Cada nombre pronunciado, cada sonido parece que deja una impronta peculiar, una especie de huella acuosa. única y, como dices, muy estética ¡Muy curioso!. También tengo una amiga la que le regalaron unas caratas como del tarot pero con fromas como las qeu describes. Según las que seleccioans, te dan unas respuestas u otras…¡ el que quiera creer que crea!. Otrs se dedican a leer las aguas, en Asturias “se pasa el agua” para quitar el mal de ojo, los posos del café y otras variantes. Entretenimietnos ancestrales. Mundo loco.
      Yo no tuve huerto infantil de contínuo (aunque algo sí que recupero si me esfeurzo, no me da para atesorar recuerdos tan intensos y lindos como cuentas), tal vez por eso, me encanta ahora. Si te decides, te aportaré la información que encesites. Un beso

  5. Elysa dijo:

    Yo voy del exceso de querer ruido al llevar una buena temporada buscando el silencio, que no es nada fácil, no.
    Y todo lo de esa mesa es muy apetecible, aunque la escarola si está como debe no es silenciosa, no.
    ¡Por cierto voy a cotillear ese enlace que ha dejado! Voy a ver ese vocabulario aragonés.

    Besitos

    • Liacice dijo:

      Tienes razón porque la escarola suele crujir pero es un ruido apetecible…Cotilllea a gusto los palabros enlazados y lo q gustes. Si te interesa el tema,hay unas clases de Oregonés tremendamente divertidas colgadas en YouTube. Un beso

      • Liacice dijo:

        Ah,por cierto Elysa,el queso senegalés se llama llamaba KEUR MOUSSA de la región de Thursday,a 50 kms.de Dakar,allí los mmonjes Benedictinos, elaboran estos quesos y Koras. Además de orar y cantar gregoriano,al parecer. La mermeladase llamaba Budapest. Por fin,encontré la hoja con las explicaciones…

  6. rfundora dijo:

    Que interesante, no sabia que existia un dia para esa celebracion.

  7. Espinarota dijo:

    Soy un adicto al ‘ruido de fondo’ de la radio, que me acompaña todo el día excepto cuando me doy un respiro y me ‘enchufo’ una buena ración de r’n’roll. Eso me ayuda a sobrevivir en el ruido de la ciudad. Pero las imágenes y las palabras que acompañan a tus lifaras (ya sean ‘pantagruélicas’ o ‘light’) en éste y en los anteriores posts, son espectaculares. Propongo tu nominación al blog más sabroso.

  8. tiemposcreativos dijo:

    halaaaaaaaaa!!! Un mapa sonoro? Me ha encantado el post, me has recordado al silencio del invernadero del huerto de mi padre, pero sobre todo a los olores de las plantas junto a la tierra recién regada. Ommmm. Una de las cosas que más me gusta hacer es coger un tomate maduro de la planta, limpiarlo con la manga, cortarlo por la mitad y para adentro. Saboraco.

    • Liacice dijo:

      Lo del mapa sonoro aún es un proyecto chiquito. No hay dinero para seguir (como para casi nada, en estos momentos) pero Chusé es un crack (como se dice ahora) y no cejará en su empeño. Visita su página si te interesa. Respecto a los tomates… ¡Ya lo creo!. No saben igual una vez que se evapora el contacto con la rama madre. Y aún menos cuando los metemos en el refrigerador… ¡Qué recuerdos!. Me alegro haber contribuido a refrescártelos. Muchas gracias por pasarte por aquí y compartirlos. Un abrazo

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