GENEROSIDAD, AL PUCHERO!!!!!!!!!!!!

Como llevo unos días inapetente o, mejor dicho, con los apetitos y los pensamientos revueltos, tan convulsa como las noticias, he decidido refugiarme en repasar el invierno que se nos acaba de terminar. Y, me he dado cuenta de que mi punto tradicional (habitualmente, en vereda) se me desata y se eleva a la enésima potencia cuando se trata celebrar algunas actividades culinarias propias de la estación del frío. ¡Qué viva la tradición que nos anima a salir de nuestras covachas, a tirar mutuamente de nuestras mantas y arropes para compartir mesa y charla!.

Y ha sido ésta una gran idea. He disfrutado recordando, seleccionando fotografías, viéndonos dando buena cuenta de manjares como éstos:  BOTILLO, PRESENTE DE MATACÍA, JUEVES LARDERO, CALÇOTADA Y  EXALTACIÓN DEL BACALAO. Mezclando las tradicones propias con las ajenas. Mezcolanza de culturas, mixtura de sabores, emulsión de ideas.

En esos momentos de disfrute, me da igual la operación biquiní, las promesas que haya hecho (o me haya hecho). Me pongo el mundo por montera, me obnubilo ante la belleza de esos colores y texturas, anticipo los sabores, esnifo los olores y digo a todo que SÍÍÍÍ. Pierdo las medidas -y ¡hasta las formas!-. Me es indiferente si este año había proclamado que no lo haría. Al final: ¡el resbalón conlleva caer con todo el equipo entero!. Sin verguenza, sin miedos, sin remordimientos, …                         – LOS LLOROS Y LAMENTOS YA VENDRÁN: LUEGO, MÁS TARDE, AHORA, YA-.

Pero, volvamos a lo positivo, al repaso de la invernada:

  • Primer asalto: lo dimos en casa de nuestro amigo berciano. Nos preparó un BOTILLAZO CASERO 100%, recién llegado de Ponferrada, elaborado por su familia, seleccionando y adobando las mejores costillas, la carrillera y el rabo de su propio cerdo, ahumando bien las tripas previamente adobadas y atadas con primor. Además, él lo preparó siguiendo los pasos tal y como le dicta su madre, cómo lleva haciéndose toda la vida, e hizo comida como para cebar a una cuadrilla de jornaleros recién llegados de segar en el duro campo leonés. Así que, para agradecérselo, no pudimos sino comerlo con fruición, ceremonia y teatralidad -para hacerle honor a su profesión- y dimos buena cuenta del tripudo guiso y todo su acompañamiento. ¡Pantagruélico banquete el que nos organizó un año más!. Por unanimidad, decidimos repetirlo al invierno próximo -¡incluyendo el pimentón casero de la Tía Lina, por favor!-                                                                                                                                                                         “Botillo agrietao, botillo lavao”

 

  • Segundo asalto: de esas tierras, nos fuimos a pecar a las turolenses. No menos contundentes y generosas en tradiciones.

Así, nos dejamos caer una buena tarde, por casa de nuestro amigo, -el de Hinojosa de Jarque, el experto del lácteo elaborado- y nos calzamos, como sin quererlo, unos huevos fritos -de gallinas libres y paseadas- con su acompañamiento, bien repleto de colesterol -pero seguro que del bueno o compensado, al menos-. Y eso fue posible  gracias a que, en su artístico pueblo, aún se respeta la costumbre generosa de compartir las mejores partes (el solomillo y el resto del mondongo) de tu cotu o marrano recién sacrificado con los familiares y allegados, con el cura y el profesor, … EL PRESENTE DE MATACÍA se denomina -o MATAPUERCO- a este festejo. Una manera ancestral de congratularse con los cercanos y el vecino, resarcirse de agravios y, con frecuencia, saldar deudas acumuladas en el año. Todo un regalazo compartido que se hacen y nos hacen, por añadidura, a los “apegaos”. ¡Viva Hinojosa y el resto de los pueblos que aún se empeñan en celebrar la matacía y la consideran como una auténtica fiesta vecinal!.

                                             “Tres días hay en el año que relucen más que el sol, matapuerco, sacacubo y el día del conservón”

  • Tercer asalto: Igualmente, de “acerdado” y con serio rigor nos tomamos el JUEVES LARDERO. Otro día a respetar, sin falta. Sin pensarlo, atrapo una lozana ristra de longaniza fresca, con su aroma a la  mejor de las canelas y le pego fuego a la sartén a falta de parrilla y día de campo. ¡Qué delicia la de ese jueves!. Siempre jueves. Siempre en medio. Un bocadito de felicidad en la tediosa semana, que me lleva directa a mi infancia cuando iba al campo a comer Clueca -en Tudela- y, a mi juventud, cuando me iba al parque con la pandilla a comerme el bocata de longaniza, justo antes de la obligada abstinencia de la carne… Recuerdos, deshaciéndose en la boca, hechos de carne longa sabrosa, especiada, contundente…

Este año, en cambio, la degusté en casa, reposadamente, tomándome mi tiempo, mi ceremonia, acompañándola de buen pan, mejor vino y puerros en vinagre y fruta fresca – para compensar-.

                 “Jueves  Lardero, longaniza en el puchero”.

Haga lo que haga, tengo que comer longaniza para sentirme a gusto ese día. Mejor si es en compañía y variando cada año el momento del día: no me importa si es de almuerzo, con un pequeño bocatín relleno de longaniza, a mitad de la mañana; como plato principal -como ocurrió este año- o como merienda- cena, a base de un buen bocata de longaniza o una jugosa tortilla de longaniza (como las míticas del Bonanza, con chistecillo verderol de Manolo de propina -eso es la malo- y música clásica de fondo).

  • Cuarto y quinto asalto: eso mismo solemos hacer el 5 de marzo para celebrar la CINCOMARZADA, una parrilla o una enorme sartén para hacer un rancho, con unas ricas costillas, las  botas llenas y… ¡al campo!. Pero este año no pudo ser. La celebración familiar fue más bien de mesa con mantel, finos entrantes, ensalada de marisco, solomillo y manos impolutas, sin briznas ni recuerdo a monte. De todas formas… fue otra gran forma de pecar!!!!!!:

Eso sí, nos resarcimos de antemano, adelantamos el día  de campo, almorzando calçots en el terreno de nuestros gastroamigos, con tres versiones de salsa romescu -muy similares a la que elaboré, por primera vez en Barcelona, la primavera pasada:            

Receta de salsa romesco: 2 tomates grandes maduros, 4 ñoras (pimientos rojos secos), 10 almendras y 10 avellanas tostadas, 1 cabeza de ajo -mejor si es asado previamente-, un poco de pan, aceite de oliva, vinagre, sal y pimienta.  ¡Hay que ponerse babero y todo!


Gracias a ellos que tan generosamente nos abrieron su huerto, su casa entera y sus ricos productos vegetales (y no tan vegetales – ¡qué las costillas de ternasco, los chorizos, morcillas y el mega puchero de pollo al chilindrón, no pueden considerarse pertenecientes al Reino Animal! como tampoco la tarta de queso ni el pastel típico con forma de cinco ni la trenza de frutos secos- ¡menudo morrete!) pudimos comprobar cómo de esa receta más o menos ortodoxa, se pueden realizar múltipes versiones: añadiéndole pimiento picante en vez de ñoras, enriqueciéndola con champagne en vez de vinagre y frutos secos sin tostar para aumentar su amargor -ésta fue la versión mestiza que nos ofreció el amigo galo- o añadiéndole hierbas aromáticas  para ganar en frescor -esta fue la segunda versión Ebrogastrónoma- o, simplemente, siguiendo la receta y alcanzando este punto de exquisitez:

  • Sexto asalto: como de seguir con la generosidad se trata, no puedo dejar de mencionar otro encuentro gustosísimo, grabado en la memoria también, porque no es fácil de olvidar lo estupendamente que nos atendieron en Villafranca de Ebro, cómo se nos abrió la puerta de “El Terrizo” y sus viandas:

Agasajándonos por todo lo alto, enseñándonos las instalaciones, respondiendo con paciencia a nuestras preguntas, colocando con primor sus productos originales y exquisitos (¡butifarra de nueces, de ciruelas, salchichas de chocolate, chorizo de ternasco, de ternasco y cerdo!) para que los probásemos, demostrando  que la inventiva no está reñida, en absoluto con el buen hacer. Un placer sensorial inmenso ha sido descubrir la calidad de sus moricllas, su longaniza, sus productos cárnicos combinando la tradición en el proceso (¡no puede ser más artesanal!) con la contínua innovación en los ingredientes: – renovarse o morir- Para mí, siginficó descubrir embutidos, que hasta entonces no me había atrevido a catar, y quitarles en sambenito de incomestibles: la butifarra. Las suyas son impresionantes, inmejorables.

  • Y ahora que, para compensar tanto exceso, entramos en la Cuaresma, la menos apetecible de las tradiciones, -al menos para mí- llega el séptimo y último asalto. Porque, -aunque me niego a que me dicten sí tengo que comer carne o no en determinadas fechas, por imposición de ningún tipo y ¡menos por seguir los preceptos de la normativa apostólica y romana!- siempre es un deleite seguir la tradición de consumir bacalao. Aún sabiendo que nunca viene mal ayunar, que libera toxinas, que es positivo hacerlo ahora de cara a la estación alérgica que se nos avecina; a pesar de que, a menudo, me asaltan los remordimientos respecto al maltrato animal y retomo mis andanzas veganas, … lo único que le veo de bueno a la mesa cuaresmal es la exaltación del abadejo. Me encanta el bacalao en todas sus vertientes y presentaciones: desalado, fresco, con garbanzos, con espinacas, como atascaburras, encebollado, con tomate, rebozado, en pipirana o en esquixada, como plato, como tapa, en ensalada, … y quedar a inventarnos tapas teniendo como base el bacalao fue muy “enriquecedor” y…                                                                                  con este séptimo asalto me freno, paro y descanso -podría relatar más pero son menos tradicionales- y, además,  con estos ya me siento como DIOS, tras este recuento. Es suficiente.                                                  ¡OBJETIVO LOGRADO!        
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9 respuestas a GENEROSIDAD, AL PUCHERO!!!!!!!!!!!!

  1. makinay dijo:

    Qué bien liada. ¿Lia, qué hay de verdad y que de mentira? ¡Sorprendente!, a mi edad llevo en mi mochila de caminante confeso varias enfermedades, llamémoslo rastrojos con dependencia, pero el colesterol no ha aparecido, es más tengo falta, así es que me apunto a tu fiesta gastronómica. Un saludo.

  2. Que comilona, uff, terminé lleno!!! Todo buenísimo, y el cierre de Bacalao, fantástico, yo también soy adicto a él. Un saludo.

  3. rfundora dijo:

    uyyyyyyyy que hambre, cuantas delicias…

  4. ¡Cómo mola leer sobre algo en lo que has participado! Te da una nueva visión del asunto. Y lo que no has vivido te da ENVIDIA. En especial esa matacía.
    Ahora nos toca olvidar el frío y abrir nueva temporada. A ver si ese sol nos trae nuevas aventuras

  5. Pequillas dijo:

    mmm que lujo recordar la Calcotada,… y que envidia leer toda esa trayectoria gastronómica. Abracitos desde el otro lado del Ebro

  6. Pero bueno, aquí se hablan de cosas MUY serias. Un botillo de Ponferrada nada menos… Ays la última vez que comí uno, el pelo del pecho se me volvió pelirrojo y en la barba me salieron trenzas; trenzadas directamente. A tomar por culo la operación bikini

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