DATURA MEVA!

El 21 de agosto, una planta se convirtió, trágicamente, en noticia. Hasta entonces, no figuraba en ningún manual antidrogas, en ninguna charla se la mencionaba, ningún padre sospechaba de los adolescentes a su cargo si traían esa planta a casa como regalo del día de la madre. Porque nadie había hablado del estraminio como droga.  Ni dura ni blanda. Claro que, en esos manuales, tampoco se le previene a nadie (supongo que para no dar ideas) de las setas alucinógenas y ¡eso sí que es vox populi!.

La única que planta que se esconde de las miradas de los vecinos y que se teme meter en los balcones, para evitar habladurías y zancadillas en la escalera por parte del vecindario e, incluso, denuncias- que se han dado casos-  es la archifamosa Marihuana. A partir de ahora se amplía la caza.

La muerte de dos chavales, y el ingreso de otro en estado grave, participantes en una Rave en Getafe, volvió a esta planta en la más traída y llevada del noticiero y la red. De repente, campos infestados de ella eran arrancados. Es una invasora que crece sola en medio de los cultivos.

– ¡Pues sí que cunde!. ¿Cómo será?- la curiosidad me asaltó pero, como andaba en otros menesteres vacacionales y tristones, olvidé bucear en internet para confirmar mis sospechas sobre la especie.

Hoy, nuevamente desvelada -pese al trasnocheo que suponen los reencuentros sociales tras el verano- me he puesto a ello y…

Voilà!: efectivamente, el famosísimo estramonio es el mismo que crece a sus anchas, dándome guerra, en un macetero de nuestra terraza????.  O parecida porque yo la compre como DATURA. Planta de fantásticas flores cuasi otoñales. Amarilas- anaranjadas en mi caso. En forma de campana tubular. Preciosas y olorosas en las noches.

Recordé, al oír la noticia, la voz ronca de mi vecina monja avisándonos, el verano pasado:

– ¡Tened cuidado! que en las misiones en Perú, a los indios les gustaba fumarse las flores y se ponían malos. Que es una droga aunque la veáis tan bonita. Se hace un árbol enorme.

– Chifladuras- pensé al ver el tamaño de mi plantita y su aspecto inocente y ¡ahí lo dejé!.

Mira tú por dónde… ¡tenía razón!, que estas trompetillas tan hermosas son las mismas que han causado esos estragos (y muchos otros) y que sí: son las mismas que hicieron corretear a los  indios de mi vecina. Las mismas que, siglos ha, hacían revolotear a las bruixas coruxas y brincar  a los chamanes. Hasta vestigios arqueológicos hay de su uso. Y componente esencial del matarratas, al parecer.

Si, sí. Es la misma. La mismica que me trae por la  avinguda de la amargura porque chupa agua que no veas y se queda como una pasa en cuanto le da mucho el sol pese a ser una solanácea. La he llevado y  la he traído ni sé la de veces … ¡hasta que le he encontrado su ubicación definitiva!. Y, para cuando la hemos acomodado, me están volviendo loca los continuos agujeros que le aparecen en sus taladradas hojas.

Ñampajanza, ñam, ñam 

– ¡Ahora lo entiendo, deben parecerles riquísimas. ¿Se estarán montando una fiesta rave las orugas?- me pregunto e imagino un solar grafiteado bajo sus raíces.

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Una respuesta a DATURA MEVA!

  1. Lo que hay que ver. Por ahora, me vas preparando un esquejito, aunque…lo mismo te conviertes en una camello. Habrá que tener cuidado. Je, je, je

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