ARTE PARA ALIMENTAR LA IMAGINACIÓN

Cuando todo amenaza con volverser gris este septiembre – ¡hasta el tiempo anda mustio!-  necesitamos recurrir a la evasión de la creatividad, del arte y de la belleza para ir tirando hasta que pase la tormenta.

En esta ocasión, gracias a un email recibido -que no todos me iban a llegar cargados de maledicencia y recomendaciones dietéticas-, he encontrado esta “joya”: un corto realizado entre Dalí y Disney que se editó más de cincuenta años después de dar sus primeros pasos. Seis minutos de delicia visual desarrollada en armoniosos movimientos. De la relación de estos dos talentosos seres surgieron numerosos proyectos pero éste se truncó y durmió el sueño del olvido hasta que, curiosamente, el destino ayudó a que se hiciese realidad. Para nuestro  alivio y solaz.

 

Me ha encantado por muchas razones pero, sobretodo, porque del tiempo vuelve a ir la cosa -¡qué reincidente soy!-.

Destino nos habla de la importancia del laberinto del tiempo– como lo deminaba Dalí- mientras esperamos a que el destino nos apoye. La excusa: las visicitudes de la historia de amor entre una bailarina y un deportista. También por esto me ha enganchado: románticismo. Resurge mi ñoñez en este final del verano que tanto bueno me ha traído y he compartido.

Concentradamente va apareciendo toda la simbología del pintor que tanto conecta conmigo: huevos, melenas al viento, teléfonos, relojes, arena, pájaros, semillas voladoras, hormigas, tortugas, esculturas que cobran vida, huecos, panes cual sombreros, monstruos, campanas y baile, mucho baile magistralmente ejecutado.

Al son de la música se desarrolla una corporeidad sútil, onírica, que aleja los problemas cotidianos, las luchas habituales y las pesadillas. Las transforma en estética y lírica. El mejor alimento para espíritus dolientes.

– ¡Ay! vida, ¡ay! que negro destino, ¡qué difícil camino y lo tengo que andar!- dice la letra de la canción que  conforma la banda sonora.

¡Qué apropiado!. Irremediablemente tendremos que andar el camino de este curso en crisis, convulso y tenso. Pero procuraremos rodearnos de belleza, afecto, cultura y manjares como sustento y alivio.

– La vida sin arte, sin música, sin libros, sin relaciones, sin gastronomía, … ¡es un mal trance!-  se dice por ahí, y estoy de acuerdo. Completamente.

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Una respuesta a ARTE PARA ALIMENTAR LA IMAGINACIÓN

  1. Rosa Abad dijo:

    AyYYYY,me estremece la belleza infinita de un buen dibujo, pero… esta vez me has enamorado con tus palabras. gracias

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