PIEDRAS A LA LUNA EN “EL GÁLLEGO”

Tengo prisa hoy. Mucha prisa por escribir. Sé que, si dejo pasar la mañana, no resistiré la tentación de ojear las páginas de LOS QUE SABEN. Leeré críticas y comentarios. Me dejaré llevar por los sentimientos, fobias y amoríos de otros. De esos que son expertos musicales. Y, apesar del intento por volverme invulnerable a lo ajeno, algo- inevitablemente- cambiará.  Mi percepción de lo vivido anoche dejará de ser sólo mía. Soy así de susceptible. Me empapo de lo que leo. Para evitarlo quiero anotarlo ya.

Y es que ayer, salimos pitando de los trabajos, paseamos a Ea y a su hija apremiándoles para que se diesen prisa en aliviarse- ¡qué vida tan perra!– parecían decirnos con sus ojillos caninos suplicantes. Sin reblandecernos, emprendimos el viaje a Sallent. Nos esperaba una fugaz incursión a Pirineos Sur 2011, con SUS TRIBUS IBÉRICAS – ¡me encanta el lema de este año!-  y Zenet. Zenet. Zenet. Piedras al sol  lanzando optimismo (o a la luna en nuestro caso porque empezó a las 10:30).

Fue una maravilla de concierto que bien valió el sueño de hoy. Lujo a orillas del “Gállego”, como se empeñaba en acortar al denominar la zona el cantante poco informado del nombre real del lugar ni del Festival (se quedaba también en un “Pirineos”, sin el Sur ni ningún otro apellido posible). 

Pero se lo perdonamos – llámanos como quieras, canijo- le chillaba una seguidora a mi ladito dejándome sorda. Hay que evidenciar que pequeño es innegable que lo es. Pero sólo en cuanto al volumen que ocupa en el espacio porque llena el escenario, lo hace suyo con complicidad y medidos ademanes de dandy impecable con deje golfo. “Por él los malos van al cielo”. Seguro.

Le consentimos que nos cambie nombres y mucho más por su arte desplegado en el escenario y por los fantásticos músicos con los que se arropa. Porque mejora con emotividad, elegancia y gracejo el poderío de sus canciones enlatadas. Porque no escatimaron en tiempo (fue un concierto largo pero de los que pasan sin sentir) ni se limitó a presentarnos sólo el último disco. Nos hicieron disfrutar alternando canciones de uno y otro, deleitándose en la música, en los gestos. Con mimo y medidas palabras para situarnos en la acción. Sin enrrollarse. Dejando la narrativa y poesía sinuosa para irla desgranando de “a poquito”,  donde tiene que hacerse: en cada sílaba interpretada con su acento malagueño,  en cada brillante nota interpretada.

Claro está que yo soy de entrada: una incondicional confesa. Iba predispuesta al disfrute. Y lo hallé con creces. Hasta bailamos, apretando las esquinitas redondeadas de nuestros cuerpos.

Me bastó visualizar hace ya dos años, de pasada y una sola vez,  el anuncio de la 5ª temporada de “Anatomía de Grey” para caer rendida ante su voz.

No sé si será un ‘crooner’ como dicen algunos. No sé si será sólo un actor sin voz metido a cantante como dicen sus  detractores que también los tiene (y vale, reconozco que ayer, al final del concierto, algo sí le falló su garganta)-. No sé si será una voz evocadora, el reverso de Buika – como también se dice de él-. No sé. Ni me importa. Yo sólo sé que viendo esas imágenes con esa canción, me derretí y que me entraron tremendas ganicas de seguir la melosa serie de nuevo pese a que “ya me había quitado”. Los creativos de Cuatro lograron su objetivo y, de paso, el que muchos descubrieramos a este artistazo y a la pequeña discográfica que le acoge: el volcán música. Ayer insistieron tanto el propio Zenet como el presentador en el poder del boca a boca a la hora de conseguir salir a flote. Se olvidaron del empujonazo que supuso ese anuncio. Para mí, en cambio es imposible olvidarlo: directa me tiré a comprar Los mares de China.  Sí, a comprar. De hecho, también tengo el original del segundo: Todas las calles, con su DVD de “Cómo se hizo” incluido. Gracias al regalo de cumple de mis eternas amistades. ¡Y mira que hacía tiempo que no poseía dos álbumes de ningún artista!.  Flechazo inmediato fue lo mío.Por eso ayer fue una inmensa gozada y, además de Zenet (y sus risueños músicos, arriba en la despedida aclamada) la tarde- noche nos aportó más sorpresas de las que nos gustan en nuestras Comedias y Dietas: LUGARES DE PITANZA y otras sorpresas.


    

Compramos un blando muñeco argentino de Sopa de Príncipe y tampoco me pude resistir ante unos pendientes pixelados. Me recordaron a los artículos de Sergio del Molino en el Heraldo de Aragón. Hoy, adornan mis arejas. Bebimos cola Schewps y vino tinto andaluz más que aceptable. Comimos patatas asadas, en su versión simple (con ajoaceite, pimentón y sal) y en su versión sofisticada (con mezcolanza proteíca). Acaparamos aceitunas sevillanas para acompañar a la tostada de jamón con verduras. Probamos el hummus y el riquísimo falafel del puesto libanés. Rematamos la faena con el té con hierbabuena. ¡Fumamos tabaco con sabor a chocolate!.

En definitiva: nos sirvió de consuelo por no haber podido ir a deleitarnos con las músicas minúsculas de Pascal Comelade y las extravagancias de Albert Plá el otro día. Y logramos ALIMENTAR DE MARAVILLA A NUESTROS ESPÍRITUS CON LA EXCELENTE COMPAÑÍA, LOS BUENOS ALIMENTOS Y LA BANDA SONORA PERFECTA. El plan ideal para huir de la URBE LEVANTADA (y no en armas, sino en asfalto). Y COMO QUEDA PARA RATO…¡MÁS VALE QUE NOS PERTRECHEMOS Y AGASAJEMOS CON MÁS BUENOS MOMENTOS COMO EL VIVIDO AYER!. (Y eso que sólo era un miércoles cualquiera)

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