CENA EN HONOR A TODO LO GRIEGO, CON O SIN BODORRIO

Así de feas, feas, están las cosas: la tragedia económica griega se alarga.  Llegarán nuevos recortes: paquete de austeridad, así le llaman. Privatizaciones… -Y “cuando las barbas de tu vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar”- Papandréu se atrinchera. Zapatero le hace una visita. Ministros en la troika con luz verde para aplicar la Coyuntura Helena.

¿Y al pueblo heleno?. ¿Qué les va a quedar a las gentes que madrugan, van a turnos o trasnochan, a los que se desesperan por pagar sus casas, por mantener la sonrisa para que sus pequeños crezcan felices y sigan bailando sirtakis y tengan un yogur cremoso que merendar?- ¡Toma tópicos facilones!-.

Entre otras cosas, refugiarse en su cultura. En cada manifestación de ella. En la gastronomía, en la tradición culinaria, en la comida y en el cine, por supuesto.

Por eso, de lo más acertada ha resultado la propuesta de FilmFood este mes: recordar Mi gran boda griega. Un pequeño homenaje a la tradición, al sentido de la familia griego, a su capacidad para adaptarse en todo momento  – y en cualquier país-, en su sentido del honor tan latino: ¡mi honra está en juego y de aquí no me muevo!. Con acertijos que nos embriagan con el aroma a brevas y que les recuerdan que para esconder verguenzas- económicas, en este caso- bien que sirven sus enormes hojas.

– ÉSTAS SON ALGUNAS DE LAS HOJAS DE NUESTRA HIGUERA, CUANDO AÚN LAS FRUTESCENCIAS ERAN MÍNIMAS PERO LAS HOJAS ERAN -Y SON- ENORMES SI CONSIDERAMOS QUE, LA POBRE,  VIVE EN UNA MACETA.                                                                                                                                                                                                

  ¡Ójla tuviesemos un Kilix, para posar en él nuestra elaboración!.

ENSALADA DE ATLETA GRIEGO QUE QUIERE ASISTIR A ESTA BODA  MODERNA Y SOBREVIVIR A TODA CRISIS:   4 higos  maduros, – en vez de secos- (en esta ocasión, sólo cocino para 2 personas.  Porque la sobremesa tiene que ser íntima), brotes de lechugas tiernos al gusto, queso mezcla de cabra y  oveja- el preferido por los helenos como alimento básico- piñones, azúcar, aceite de oliva virgen extra, vinagre de Módena balsámico, miel y jarabe del mismo para el final, garbanzos, sal, pimienta, miel, tomates cereza, nueces, uvas verdes y ramitas de albahaca para decorar. Si eres muy amante de lo ácido, se le puede aderezar con zumo de limón en vez de Módena. Lo mismo ocurre con la pimienta. Es totalmente opcional. – Yo, al final, opté por aceite de oliva con un toque de limón. Me encanta y le da un puntín interesante.

Los atletas clásicos comían sobretodo: higos secos, queso y pan.  Con ello, obtenían de sobra la energía necesaria para vencer al contrincante, igual que necesitan hacer los sufridos novios en la película y los griegos actuales con tanto apretarse el cinturón.  A veces, se le añadían legumbres. Y eso, exactamente, es lo que voy a pretender recrear para darles ánimos a nuestros vecinos griegos.

¡Ah, y también hemos elegido esta receta por recordar y hacer  honores  a Ian (John Corbett ), el xenos – atractivo novio, del que ya éramos seguidoras fieles en Doctor en Alaska, con sus filosofadas en la radiovegetariano de pro- como algunos griegos clásicos ya lo eran por ser seguidores del orfismo y el pitagorismo. Sin ápice de carne y frugal, como les gustaba a los griegos, a los que les encantaba el placer de comer pero buscaban la simplicidad por imposición de los tiempos. Justo como ahora.

REALIZACIÓN: Primero elegimos los higos con mimo de la olorosa higuera y los limpiamos, los partimos y pasamos por la plancha. El azúcar del higo hará que cristalice. Posamos un trocín de queso por cada higo también por la plancha. Sólo un instante, con un poco de azúcar morena por encima y unos pocos piñones. También se puede hacer de otra forma: echar mano del soplete. Si optamos por esta opción: cuidado con no socarrarlos.

Después, a preparar la vinagreta: aceite virgen de oliva, vinagre de Módena y una pizca de miel, sal y un puntín de pimienta. Emulsionamos hasta lograr una mezcla homogénea. Colocamos un aro- otro pequeño homenaje a las Olimpiadas- colocamos con tino los brotes de lechugas tiernas y el garbanzos. Perfumamos con la vinagreta. Sacamos el aro. – vale, reconozco que se desmorona todo, pero cuenta como valor simbólico, ¿no?-. Colocamos los higos con las lonchas de queso y piñones crujientes. Terminamos decorando con la albahaca y unas gotas de jarabe de Módena. ¡Buen provecho!.  O como dicen en Grecia:

Τι πλεονέκτημα (Ti pleonékti̱ma)

  

IMPRESCINDIBLE EN EL PROCESO…

Mientras preparamos la receta, me agasajo con cervecita helada, Rosita, ecológica y sabrosona – me entra mejor con la ola de calor que tenemos en estos días ya estivales del todo- y, en sustitución, del  kykeon clásico que se servían en la antigüedad. Pongo también la música de la película de fondo. Me siento musiquera. Y no me gusta el silencio cuando cocino. Necesito ruido, me inspira más el bullicio. Además así me voy sintiendo  algo más apegada al ambiente y a las tradiciones griegas pero, a la par,  me alejo de la costumbre de tomar vino griego. Imitando las tribulaciones en las que se debate Toula (Nia Vardalos), la prota, siempre situándose entre el respeto y la transgresión. En un papel casi tan inspirador como el de Evelyn (Kathy Bates) aunque “enganchante” en menor medida. Como me identifico con ella, rehago de forma más acorde la receta de milenaria tradición y la adapto a nuestro  gusto actual.

UNA VEZ QUE ACABAMOS DE ELABORARLA…

Vemos la peli en plan cómplices con dosis extra de nostalgia- ¡porque mira qué ya hace años que fuimos a verla al cine!- y después, mientras damos cuenta de la receta, a modo de cineforum, olvidamos las penas económicas y retomamos por enésima vez el dichoso tema de nuestro bodorrio pendiente. ¡Siempre que alguien saca el tema o lo autosacamos por motivos similares a éste: pelis, noticias de amistades que lo hacen, invitaciones inexcusables, etc.  se nos pone el vello de punta y esta película, con sus agobios y presiones, no va a ayudar mucho a desdramatizar el tema. Más bien, ayuda a postergar aún más  la decisión pero… ¡nos divertimos tanto fantaseando sobre nuestros propios agobios!.

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6 respuestas a CENA EN HONOR A TODO LO GRIEGO, CON O SIN BODORRIO

  1. juliana dijo:

    una ensalada muy completa! excelente receta!

  2. Maite dijo:

    Me ha gustado mucho tu entrada. Cuánta razón!
    Una ensalada tremenda!

  3. ingrid dijo:

    Pero que super entrada y que maravilla de menú!!! Los griegos estarían encantados si vieran estas delicias!!
    Muchas gracias por participar en el reto!!
    Un beso enorme
    Ingrid

    • Liacice dijo:

      Muchas gracias por los ánimos. Para ser la primera vez…¡ lo malo es mis prisas al escribir!. Al releer le comentario casi me caigo del susto. No sé cómo pudistéis entender nada.
      Feliz fin de semana y muchas gracias por proponer retos tan estimulantes.

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